M. Carmen Martinez

Y es que no podía ser de otra manera… el vino y yo hemos recorrido caminos paralelos durante todo este tiempo, encontrándonos en ciertos momentos, desde que yo era niña hasta el día de hoy.

Primero a través de las personas que me rodeaban, que de una manera u otra, han estado ligadas a este mundo; y después directamente, hasta ser algo más que “amigos”. Tuve la suerte de nacer en Jerez de la Frontera y de tener, sin saberlo, ese vínculo que pasados ciertos años me llevaría a una estrecha relación con el mundo del vino.

Mi abuelo Paco, padre de mi madre, químico en una gran bodega de Jerez hasta que se jubiló, tenía cada día su cita ineludible y puntual con su copita de fino a la hora del aperitivo; lo recuerdo como si fuera ayer. Hablamos ahora de maridajes, pero ya por aquel entonces mi abuelo los hacía intuitivamente. Recuerdo aquel día que llegábamos mi hermano y yo a su casa con un paquete de cortezas… aquellos BOCABITS…y me preguntó; “¿qué es eso tan moderno?” Yo le acerqué el paquete, y él cogió uno, lo probó y después de darle un sorbo a su copa de fino…comentó: “¡¡¡Pues está bueno!!!”.

Son ahora grandes cocineros los que utilizan vinos de Jerez para sus platos, aunque ya mi abuela echaba sus chorritos a las carnes, torrijas y demás… ¡¡¡y qué rico estaba!!! Mis padres también tienen un hueco importante en estos recuerdos. Ellos tuvieron durante muchos años un pequeño y coqueto restaurante en Jerez, llamado “El Zaguán”. En su momento fue muy innovador, ya que introdujeron comida europea lo que hizo que tuvieran que adentrarse más profundamente en el mundo del vino, custodiando, con mimo, algunas cosechas y añadas. Los dos apreciaban mucho los vinos; mi padre lo hacía desde el lado del disfrute, faceta que yo también comparto; le encantaba abrir una botella de vino y beberla en comidas familiares tratándolo como al mejor de los invitados. Mi madre, desde una perspectiva más profesional, elaboraba la carta de vinos, y asesoraba a los clientes. Recuerdo verla catar y escucharla decir…. toques de pimienta, olor a vainilla y especias…caramelo… Curioso, ahora soy yo quien lo hace…

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“He tenido la suerte de heredar de mis padres aquellas habilidades que siempre, sin saberlo, me iban a conducir donde realmente estoy ahora” …

Cada vez creo más en la genética. He tenido la suerte de heredar de mis padres aquellas habilidades que siempre, sin saberlo, me iban a conducir donde realmente estoy ahora: saber reconocer las cualidades del vino y disfrutarlas y encontrar las palabras para llegar a poder transmitírselo a los demás. Siempre he contado con la ayuda y consejos de parte de la familia que sigue vinculada a una gran firma bodeguera y con el apoyo del resto, que han secundado esta iniciativa incondicionalmente echándome una mano en lo que han podido. ¡¡Gracias a todos!!

Viví una infancia feliz en contacto con la naturaleza y una juventud inquieta y creativa que me motivaba a trabajar durante los años de universidad. Fue en aquellos primeros años cuando empecé a disfrutar entre amigos, alrededor de una copa de vino. Quedaba con mi compañera de piso, ahora mi mejor amiga, después de salir de clase los viernes. Nos íbamos a hacer la compra juntas y de lo que no nos olvidábamos era de elegir un vino para las dos, siempre con el pequeño y limitado presupuesto de estudiante. Todavía hoy lo hacemos, seguimos disfrutando con la degustación de un buen vino sorprendiéndonos una a la otra con nuestra elección. Quizás que mis padres tuvieran un restaurante y yo participara en algunas celebraciones, fue lo que me llevó a decantarme por trabajar en el mundo de la hostelería durante mis últimos años de universidad.

Recordando ahora todo esto, me doy cuenta que han sido mis vivencias las que me han ayudado poco a poco a madurar este proyecto, esta idea, que sin duda hubiera compartido conmigo mi padre de forma incondicional y entusiasta. Todo el que me conoce un poco, sabe de esta pasión, pero es mi marido, la primera persona que empezó a acercarse a este mundo a través de mi entusiasmo y dedicación. Con el tiempo ha llegado a contagiarse y disfrutar de esta cultura apoyando incondicionalmente a mi otro yo… Miss catas.